El estilo de vida geek (II): el reloj de James Bond o como llevar el ordenador en la muñeca

En la última entrega os dejé con la miel en los labios pensando en el reloj-PDA del cual os di unos pocos datos de fabrica. En esta nueva entrega incidiré un poco más en este aparato. En primer lugar, ahondaré un poco en su historia.
Creado por Abacus, una subsidiaria de la marca Fossil, la idea era encerrar todo el potencial de una PDA con Palm OS en el espacio de un reloj de pulsera. Se recurrió para ello a la versión 4.1 del sistema operativo de la casa, aunque cuando apareció este reloj en el mercado, la versión 5 del sistema operativo de Palm ya corría en algunos dispositivos, hecho que lo dejó un poco “fuera de lugar” por empezar a estar ya anticuado en cuanto a software. No obstante, y como voto a favor del juguetito y de la compañía que lo creó, debo decir que las limitaciones tecnológicas de meter una completa PDA en un reloj de pulsera impidieron utilizar la nueva versión del sistema operativo.
Por las mismas limitaciones de potencia y tecnología, la pantalla que lleva es solamente de tonos de grises, recordándonos con ello a las primeras Palm Pilot o al intento retro que fueron las Zire más simples, también con pantalla en blanco y negro.
Salió a la venta en el 2002-2003 a un precio que rondaba los 200 dólares, pero la mala campaña de marketing de un dispositivo que, además, no sabía en que segmento de mercado colocarse exactamente, estancaron las ventas. Unos pocos países y muy pocas tiendas vendieron estos ejemplares, y la fabricación (así como la idea de tener un asistente digital en la muñeca) cesó.
Su éxito empezó un par de años después de su lanzamiento, como todos los cachivaches o elementos de subcultura que después se convierten en elementos de culto (cuantas películas con poco éxito en el momento de estrenarse se convierten a posteriori en obras de culto admiradas en círculos casi “fanáticos”), y se empezó a difundir gracias a eBay.
La mayor parte de los relojes de este tipo que actualmente se venden en el popular sitio de subastas son completamente nuevos, aún con el envoltorio original y correctamente precintados. En mi caso particular, adquirí uno por unos 86 € aproximadamente incluidos gastos de envío desde los Estados Unidos, ya que es desde este país, Canadá y Gran Bretaña desde donde se venden más, aunque también se puede ver algún ejemplar en Alemania.
El precio de compra indicado para un ejemplar nuevo es de entre los 60 y los 90 €. Pagar más significaría casi que nos han timado, y si piden menos es probable que el reloj sea usado, con las consecuentes posibles manchas, rayaduras o cortes en la cadena.

Pese a que existe un único modelo de reloj con las características de hardware y software ya descritas, podemos encontrar dos sub-modelos a la venta, que se diferencian básicamente en la cadena: uno deportivo (cadena en plástico negro) y otro para vestir (material que imita piel). Ninguno de estos aparatos debe acercarse al agua; no solamente no son sumergibles, si no que si accidentalmente los mojamos, puede filtrarse agua en su interior y destrozarlos completamente. Yo, por ejemplo, no llevo el mío en días que amenaza lluvia.
El principal handicap en este accesorio geek es la batería, pues aunque se asegura que dura unos tres o cuatro días, mi experiencia habla de dos días, dos y medio como mucho antes de que empiece a dar señales de agotamiento galopante. Eso sin utilizar las funciones de PDA… efectivamente, no es práctico, es “chulo” y poca cosa más…
Porque creedme, es imposible trabajar de forma seria con el tamaño de pantalla que nos facilita. Yo lo luzco como pura y simple curiosidad. Para la vida de diario llevo un Casio de la serie G-Shock, sumergible, con brújula, altímetro, barómetro y yo que se cuantas funciones más que no utilizo. Pero este por lo menos no hay que recargarlo.
Eso sí, para lucir, nuestro Abacus Wrist PDA es perfecto. En primer lugar porque se ve desde lejos. Cuando lo llevo, los comentarios sobre su tamaño son inevitables. Y es entonces cuando entra en juego la picardía y el amor propio del geek: “claro, es que también es ordenador…” y así se queda el público alucinado. Luego llega el momento de enseñar sus virtudes.
Los que aprecian más este tipo de material se fijarán en el puerto mini-USB que luce en uno de sus laterales, y que nos permite sincronizarlo con una computadora de sobremesa o portátil y también cargarlo. El puerto de infrarrojos también llama la atención, en la parte superior del reloj, y más si uno explica que con el software adecuado puede convertir a este mono aparato en un mando universal programable para todo, desde la tele al aire acondicionado.
En la próxima entrega, daré una idea de los usos a los que lo podemos dedicar y hablaré de su puntero al más puro estilo James Bond.

me babie todo xD
esta muy muy bueno