
Como sabéis, una de las grandes compañías que te lo dan todo hecho para que no te preocupes nada más es Apple. Buen diseño, buenas prestaciones, buen sistema operativo… Lo tienes todo cuando compras uno. Después de analizar el famoso MacBook Air, un portátil más caracterizado por su apariencia que por sus prestaciones pasamos a sus dos portátiles, donde las prestaciones pasan por encima del diseño, sin dejar de ser este excelente.
Que comience el análisis.
Como muchos de vosotros sabréis, Apple suele lanzar en esta gama de portátiles varios tamaños de pantalla, que van a juego con la potencia de cada uno. Esta vez Apple ha lanzado 3 tamaños de pantalla, 13,3″ para el MacBook y 15,4″ o 17″ para el MacBook Pro; como ya veréis en las líneas siguientes, se cumple casi siempre una regla: a mayor tamaño, mayor potencia (por lo menos en estos Apple).
Como dije antes, estos dos portátiles se caracterizan por sus potentes prestaciones, que ya lo eran antes, pero que recientemente han sido mejoradas aún más sin aumento de precio. Para saber la potencia de un portátil lo primero que tenemos que observar son sus capacidades y velocidades de procesamiento y, por supuesto, su memoria RAM.
Empezamos con su procesador, es cual difiere entre el MacBook y el Pro y entre los tamaños de pantalla de cada modelo, pero siempre manteniéndose en una línea a la que ya le gustaría acceder a cualquier otro fabricante.
El MacBook integra un procesador Intel Core 2 Duo a 2,1Ghz o a 2,4Ghz, según elijamos, con el consiguiente aumento de precio, claro. Podemos decir que es un buen procesador, ya que el resto de características (que explico aquí, para quien no las conozca) acompañan a su velocidad para obtener el mejor rendimiento. El procesador está compuesto por un FSB (Bus frontal) a 800Mhz, como véis nada despreciable e incluye también un caché L2 de 3MB, lo que nos garantiza que no solo va a enviar datos a gran velocidad a todo el ordenador y lo va a mantener coordinado, si no que también va a poder enviar muchos datos de cada vez, lo cual permitirá que todo el ciclo de procesamiento se cumpla en un menor tiempo.
El MacBook Pro sube aún más ese nivel de procesamiento, aunque sigue integrando procesadores de la gama Intel Core 2 Duo, solo que estos aumentan todas las anteriormente citadas especificaciones.
Empecemos con el MacBook Pro de 15,4″. Este puede integrar tres tipos de procesadores diferentes; el primero es el que ya explicamos antes y es el modelo más barato, pero después puede integrar otros dos, que son entre los que también podemos elegir a la hora de adquirir el modelo de 17″. Los dos procesadores de Apple para portátiles de más velocidad son los Intel Core 2 Duo a 2,5Ghz y 2,6Ghz, pero no todo lo hace la velocidad de procesamiento, si no que también vienen acompañados de un enorme aumento de caché L2 a 6MB. Toda la gama de procesadores dentro de la cual podmos elegir en el MacBook Pro integra el mismo FSB que el MacBook normal, 800Mhz de bus frontal.
Todas las características de este procesador combinadas hacen que este microprocesador sea de lo mejor que podemos encontrar en el mercado hoy en día en cuanto a potencia (los hay mejores, pero se van un poco de la mayoría de presupuestos), pero para un portátil dudo que mucho que los haya mucho mejores.
Y, como dije antes, vamos ahora con la memoria RAM. La memoria RAM es muy parecida entre los dos tipos de MacBook, pero tiene una gran diferencia: una es de 1GB y la otra es de 2GB. En el caso del MacBook simple, este integra el GB repartido en dos módulos SODIMM de 512 MB, aunque también podemos elegir la potencia del MacBook Pro y pagar 2 GB (en dos módulos SODIMM de 1 GB) de memoria DDR2 PC2-5300 a 667 MHz, que es lo que ya lleva el MacBook Pro de serie. Si queremos más memoria un tiempo después de que el MacBook ya esté en nuestro poder, siempre podemos ampliarlo, sustituyendo añadiendo a sus conectores SODIMM hasta 4GB de RAM.
El tema del almacenamiento es ya de lo más normal, nada por encima de la media, pero suficiente para casi todos, ya que sigue siendo un portátil, no os olvidéis de que en casa siempre podréis tener vuestros datos más pesados y no tan necesarios en un disco duro externo al lado del sitio donde coloquéis el portátil.
Entramos en un tema con muchas diferencias, en el MacBook simple a 2,1Ghz nos encontramos con un disco duro en el que no podemos escoger nada, ya que siempre ha de ser un Serial ATA de 120 GB a 5.400rpm, vemos que la capacidad es reducida para un ordenadores que, por ahora, tiene unas apabullantes características.
Después, en el modelo a 2,4Ghz del MacBook simple nos encontramos con dos disco duros entre los que podemos elegir; primero tenemos el disco duro de menor categoría, que sería un Serial ATA de 160 GB a 5.400rpm, pero para los que necesiten más también pueden elegir un Serial ATA de 250 GB a 5.400rpm, que hará las delicias de todo el que requiera gran espacio en su portátil, cambiando también el color del portátil a negro.
Pero aún no hemos citado el tema del almacenamiento extraíble (que, por cierto, se ha eliminado en el MacBook Air). El MacBook de 2,1Ghz, en mi opinión, se ha quedado un poco corto en este tema, pues solo integra una unidad óptica de carga por ranura. Este es poco ya que, puestos a poner soporte para almacenamiento óptico extraible, ponerlo bien, no esa unidad lectora de DVD-ROM y regrabadora del ya antiguo CD-RW, que a todo el que quiera grabar se le va a quedar más que corta.
En cambio el resto de MacBooks, con procesadores de 2,4Ghz y colores blanco o negro, integran una unidad de las más usadas en la actualidad: una unidad SuperDrive a 8x (DVD±R DL, DVD±RW y CD-RW), que nos hará las delicias en cuanto a grabación y reproducción de todo tipo de contenidos.
Después ya entramos en el siguiente nivel en cuanto a categoría de Apple, el MacBook Pro. El portátil de mayores prestaciones que nos ofrece Apple tiene ya un nivel idéntico al más potente de los MacBook en cuanto a almacenamiento, sea este fijo o extraíble. Integra como el último citado un Serial ATA de 250 GB a 5.400rpm y una unidad SuperDrive a 8x (DVD±R DL, DVD±RW y CD-RW).
Dejando ya sentado el tema de la potencia y de las unidades ópticas, aparto el tema hasta mañana, que será cuando veréis publicada en nuestro blog la segunda parte del análisis del MacBook y del MacBook Pro, que incluirá más características de sus especificaciones: los métodos de salida, eso incluye un minucioso análisis de la tarjeta gráfica de cada modelo y de todas las pantallas de la gama. Todo comentado con la calidad de siempre de UberPC y analizado hasta el más mínimo detalle.

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4 Comentarios en “Análisis: MacBook y MacBook Pro (Parte I)”
[...] Después de la primera parte de esta entrega seguimos con la siguiente, que, como os prometimos en la primera, va a incluir todas la características que nos dejamos en el tintero y alguna más. [...]
[...] Seguimos con el análisis de los Apple portátiles, el MacBook y el MacBook Pro. Después de tratar en la Parte I y la Parte II de este exhaustivo análisis su procesador, su memoria RAM, su pantalla, sus soportes de almacenamiento y sus gráficos; ya nos queda menos, así que allá vamos con la tercera parte, en la que hablaremos de el resto de sus especificaciones: con lo que os prometía en la parte dos acerca del color, su teclado con touchpad multitáctil, conexiones de todo tipo (alámbricas e inalábricas) y de su cámara. [...]
[...] Después de la Parte I, la Parte II y la Parte III, en las que tratamos muchos aspectos de todo tipo: su procesador, su memoria RAM, su pantalla, sus soportes de almacenamiento, sus gráficos, el truquillo del reconocimiento por su color y pantalla, su teclado con touchpad multitáctil, conexiones de todo tipo (alámbricas e inalámbricas), su cámara… hemos llegado, finalmente, a la Parte IV del análisis, que será la última de la lista. [...]
[...] en un solo producto. Es gracias a la interfase SATA que el producto puede ser compatible con MacBooks y MacBooks [...]